Si tienes las encías rojas, hinchadas o notas que sangran al cepillarte, es uno de los motivos de consulta más habituales en la clínica y, en la mayoría de los casos, se soluciona con cambios sencillos en la higiene diaria. La causa más frecuente es la gingivitis, la fase inicial de la enfermedad de las encías y, por suerte, reversible. Si la inflamación no mejora o va a más, puede tratarse de periodontitis, una fase más avanzada que sí necesita la valoración de un especialista. Puedes consultar nuestro tratamiento de periodoncia en Sevilla si quieres que te veamos.
Qué hacer si tienes las encías inflamadas
Antes de nada: no dejes de cepillarte. Es el error más común cuando duele o sangra, y es justo lo contrario de lo que necesita la encía. Estas son las pautas a seguir:
- Mantén el cepillado, pero sin hacerlo con fuerza. Dejar de cepillarte para «no dañar más» la zona solo deja que se acumule más placa.
- Usa un cepillo de cerdas suaves. Reduce la irritación mientras la encía está sensible.
- Limpia con cuidado los espacios interdentales, con hilo dental o cepillos interproximales, sin brusquedad.
- Evita el tabaco, el alcohol y los alimentos que irriten la zona (muy picantes, muy ácidos o muy duros) mientras dure la inflamación.
- No tomes antibióticos ni uses colutorios medicados por tu cuenta. Necesitan prescripción, y usados mal pueden enmascarar el problema en vez de resolverlo.
- Pide cita si la inflamación o el sangrado no mejoran con estas medidas en unos días.
- Acude antes, sin esperar, si aparece pus, dolor intenso, fiebre, movilidad dental o inflamación en la cara.
Causas de las encías inflamadas
La placa bacteriana es la causa más habitual, pero no la única. Estos son otros factores que pueden inflamar las encías:
- Cepillado agresivo: cepillar con demasiada fuerza o con un cepillo duro irrita el tejido en vez de limpiarlo.
- Restos de comida entre los dientes: si no se retiran, se convierten en un foco de irritación constante.
- Cambios hormonales: embarazo, pubertad o menopausia pueden hacer que las encías reaccionen más de lo habitual a la placa.
- Sequedad bucal: con menos saliva, la boca pierde parte de su protección natural frente a las bacterias.
- Tabaco: favorece la inflamación y además puede enmascarar el sangrado, retrasando el diagnóstico.
- Determinados medicamentos: algunos anticonvulsivos, inmunosupresores o antihipertensivos se asocian a mayor inflamación gingival.
- Prótesis o aparatos que rozan o ajustan mal: una prótesis, férula o aparato de ortodoncia que roza la encía genera una irritación mantenida.
- Enfermedad periodontal: cuando la inflamación no responde a un factor puntual, sino a una periodontitis ya en curso.
Gingivitis: la fase inicial y reversible
La gingivitis es la inflamación de las encías sin pérdida de hueso. Es la fase inicial de la enfermedad periodontal, y su desencadenante más común es la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes.
Señales de gingivitis:
- Encías rojas e hinchadas: el síntoma que más se nota a simple vista.
- Sangrado fácil: al cepillarte, usar hilo dental o incluso al morder algo duro.
- Sensibilidad: la encía puede doler al tocarla.
- Mal aliento: las bacterias acumuladas generan compuestos que huelen mal.
La gingivitis tiene marcha atrás. Con una higiene bucal cuidada (cepillado dos veces al día, limpieza interdental y, si procede, enjuague) y una limpieza profesional en clínica, la inflamación suele remitir. Cuanto antes se actúe, más sencillo es frenarla.
Periodontitis: cuándo la inflamación va más allá de la encía
Si la gingivitis no se trata, la inflamación puede avanzar y afectar al hueso y a los tejidos que sujetan los dientes. Llegados a este punto, hablamos de periodontitis: una enfermedad crónica que, a diferencia de la gingivitis, no se cura sola y necesita seguimiento continuado para controlarla.
Síntomas de periodontitis (lo que la diferencia de la gingivitis):
- Encías retraídas: los dientes pueden verse más largos porque la encía se retrae y deja al descubierto la raíz.
- Movilidad dental: los dientes se notan flojos, incluso pueden desplazarse.
- Pus entre dientes y encías: señal de infección activa.
- Espacios nuevos entre los dientes: por la pérdida de hueso de soporte.
- Cambios en la mordida: los dientes dejan de encajar como antes.
- Mal aliento persistente y sabor amargo: más marcados que en la gingivitis.
Cómo se diagnostica la periodontitis
El diagnóstico no se basa en una sola medición aislada. El especialista valora varios datos juntos: profundidad de las bolsas periodontales, pérdida de inserción, sangrado al sondaje, movilidad dental y lo que muestran las radiografías. Solo con ese conjunto se puede confirmar si hay periodontitis y en qué fase está. El examen incluye:
- Exploración visual: estado de las encías, inflamación, sangrado y retracción.
- Sondeo periodontal: con una sonda especial se mide la profundidad de las bolsas (el hueco entre encía y diente), uno de los datos que se cruza con el resto para el diagnóstico.
- Radiografías dentales: permiten ver cuánto hueso se ha perdido alrededor de los dientes.
El mal aliento como señal de alerta
El mal aliento crónico, o halitosis, es uno de los síntomas más molestos de la enfermedad de las encías. No hablamos del aliento típico de después de dormir o de una comida con ajo. En la gingivitis y la periodontitis, el mal aliento lo producen las bacterias que viven en las bolsas de las encías y en la lengua, al generar compuestos de azufre.
Es un círculo que se retroalimenta: las bacterias causan inflamación, la inflamación crea mejor ambiente para más bacterias, y eso genera más mal aliento. Tratar la causa —no solo taparlo con un enjuague— es lo que corta ese ciclo.
Gingivitis o periodontitis: la diferencia clave
La clave está en si hay o no daño al hueso que sujeta los dientes.
- Gingivitis: inflamación de las encías sin pérdida de hueso. Reversible.
- Periodontitis: inflamación con pérdida de hueso y tejido de soporte. Es una enfermedad crónica que se controla para frenar su avance; el hueso que se pierde no se recupera por sí solo.
La enfermedad de las encías es uno de los problemas bucales más frecuentes en adultos, lo que hace que las revisiones periódicas tengan sentido incluso sin síntomas evidentes.
Tratamiento y prevención
La gingivitis se trata de forma relativamente sencilla: una limpieza dental a fondo (tartrectomía) y una mejor rutina de higiene diaria suelen bastar.
El tratamiento de la periodontitis es más complejo y siempre debe llevarlo un especialista en periodoncia en Sevilla. Puede incluir:
- Raspado y alisado radicular: limpieza profunda bajo la encía para retirar sarro y bacterias de las raíces.
- Cirugía periodontal: en casos avanzados, para reducir bolsas, regenerar hueso o hacer injertos de encía.
- Mantenimiento periodontal: una vez controlada la enfermedad, las revisiones regulares son clave para no perder lo conseguido.
Preguntas frecuentes sobre las encías inflamadas
¿Cuánto tarda en bajar la inflamación de las encías?
Si se trata de una gingivitis y mantienes una buena higiene, es habitual notar mejoría en pocos días y que la inflamación remita en una o dos semanas. Si no mejora en ese plazo, conviene que te vea un especialista.
¿Qué puedo hacer en casa?
Cepillado suave dos veces al día con un cepillo de cerdas blandas, limpieza interdental diaria y evitar tabaco, alcohol y alimentos que irriten la zona. Lo que no debes hacer es automedicarte con antibióticos o colutorios medicados sin que te los haya prescrito el dentista.
¿Es bueno usar enjuague bucal?
Depende de cuál. Un colutorio de uso diario sin componentes agresivos puede complementar el cepillado, pero los colutorios medicados (con clorhexidina, por ejemplo) solo deben usarse por prescripción del dentista, porque con uso prolongado tienen efectos secundarios.
¿Cuándo debo acudir al dentista?
Si la inflamación o el sangrado no mejoran en unos días con una buena higiene, pide cita. Y acude antes, sin esperar, si notas pus, dolor intenso, fiebre, movilidad dental o inflamación en la cara.
¿Las encías inflamadas siempre significan periodontitis?
No. La causa más frecuente es la gingivitis, que es reversible y no implica pérdida de hueso. Solo un especialista puede confirmar si hay periodontitis mediante una exploración periodontal completa.
Si tus encías están inflamadas y no mejoran con estas medidas, o si el sangrado es persistente, pide cita. Cuanto antes se valore, más sencillo suele ser el tratamiento. Puedes consultar nuestro tratamiento de periodoncia en Sevilla para resolver dudas o pedir una revisión.



